Una Propuesta de Modelo de Bienestar del Consumidor a la Regulación de Neutralidad de la Red de Internet

Resumen

La “neutralidad de red” es la denominación abreviada de una propuesta de régimen de regulación económica para la Internet. Debido a la tendencia de prestar servicios de telecomunicaciones tradicionales, además de las nuevas formas de contenido y aplicaciones, por protocol de Internet (IP), un régimen de regulación de neutralidad de la red desplazaría o subordinaría una parte considerable de la regulación de telecomunicaciones existente. Si los Estados Unidos adopta la regulación de neutralidad de la red, otros países industrializados probablemente seguirán pronto. Como resultado de su inversión para crear redes de banda ancha de próxima-generación, operadores de redes tienen la capacidad de innovar dentro de la red ofreciendo a remitentes y receptores de información mayor ancho de banda y priorización en la entrega. Entre otras cosas, la regulación de neutralidad de la red impediría que los proveedores de servicio de acceso a Internet de banda ancha (como la línea digital de suscriptor (DSL) o el servicio de módem de cable) ofreciesen una velocidad de entrega rápida y garantizada a cambio del pago de un precio por el servicio.

El efecto práctico de prohibir precios diferenciados (llamado por sus críticos como “acceso por niveles”) sería de impedir la fijación de precios de acceso a proveedores de contenido o aplicaciones de acuerdo a la prioridad de la entrega. En la medida en que un anunciante de un bien o servicio estaría dispuesto a contratar de un operador de red espacio de publicidad en su contenido afiliado, otro efecto práctico de la regulación de neutralidad de la red sería erigir una barrera a la integración vertical de los operadores de red en los modelos de negocio basados en publicidad, que podrían complementar o reemplazar los ingresos obtenidos de sus modelos de negocio existentes basados en el uso (de la red). Además, por forzar consumidores finales a pagar por todo el precio de acceso a la banda ancha, la regulación de neutralidad de la red impediría acceso de banda ancha a la gran cantidad de consumidores que no seria capaz de pagar o que no tendría voluntad de pagar por lo que de otra manera sería un acceso menos costoso.

Por ejemplo, Google está planeando ofrecer acceso de banda ancha gratuito a consumidores finales en San Francisco cobrando a otros proveedores de contenido por espacio de publicidad. Esta oferta de producto evidentemente se basa en la creencia de que muchos consumidores finales demandan acceso a la banda ancha con un descuento o gratuito, que es pagado por otras partes (distintas a ellas mismas). Proponentes de la regulación de neutralidad de la red argumentan que tales limitaciones, en las políticas de precios de los operadores de red, son necesarias para preservar la innovación en los bordes de la red, en oposición a la innovación dentro de la red. Sin embargo, reconociendo que la congestión de la red y las aplicaciones en tiempo real demandan precios diferenciados, de acuerdo al ancho de la banda o la prioridad, proponentes de la regulación de neutralidad de la red permitirían a los proveedores de acceso a Internet de banda ancha cobrar precios más altos a los consumidores finales (pero no a los proveedores de contenido o aplicaciones) que consumen más ancho de banda o que buscan la entrega prioritaria de cierto tráfico.

Así, el debate sobre la neutralidad de la red es, esencialmente, un debate sobre la mejor manera de financiar la construcción y mantener una red de banda ancha en un mercado de dos lados en que remitentes y receptores tienen una demanda adicional relativa a la entrega de una determinada información – y por lo tanto una mayor disposición a pagar. Las herramientas “Ramsey” de la regulación económica para la determinación de precios pueden aclarar si la congestión de la red y la recuperación de inversiones hundidas en la infraestructura son mejor abordadas cobrando a los proveedores de contenido y aplicaciones, usuarios de banda ancha, o ambos por la entrega rápida.

Aparte de este problema de determinación de precios, un componente analíticamente más sencillo de la propuesta de regulación de neutralidad de la red prohibiría que un operador de red negase a sus usuarios acceso a ciertos sitios web y aplicaciones de Internet, como la voz sobre protocolo de Internet (VoIP). Aunque algunos casos de bloqueo de VoIP han sido reportados, tal conducta no es un riesgo serio a la competencia. Para abordar este problema, analizo si las fuerzas de mercado (es decir, la competencia entre proveedores de acceso) y las estructuras regulatorias existentes son suficientes para proteger a los usuarios de banda ancha. Yo concluyo que el bienestar económico sería maximizado al permitir a los proveedores de acceso diferenciar los servicios vis-à-vis proveedores de contenido y aplicaciones de maneras que aumentan el valor y apoyándose en los regimenes jurídicos existentes para proteger consumidores contra el ejercicio de poder de mercado, si lo hubiere.

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