Un Marco General para el Análisis de la Competencia en las Telecomunicaciones Inalámbricas

Resumen

La Ley de Telecomunicaciones de 1996 (“Telecommunications Act of 1996”) establece disposiciones exhaustivas para desagregar la red de telecomunicaciones local para fomentar el desarrollo de un mercado competitivo de telefonía local. Parece haber sido una premisa tácita de aquellas disposiciones legales y de las normas de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) interpretándolas que la tarea de desagregación es una que debe ocurrir en un vacío tecnológico. Aunque la Ley de Telecomunicaciones de 1996 retiró ostensiblemente las distinciones reglamentarias artificiales basadas en la tecnología específica empleada para producir un servicio de comunicaciones, las reglamentaciones administrativas y los litigios ante los tribunales federales, que han dominado los primeros tres años de experiencia bajo la nueva ley, se han centrado en el tradicional acceso a la red de telefonía fija y aparentemente han ignorado el hecho de que, durante el mismo período, las telecomunicaciones móviles han madurado rápidamente como un sustituto del acceso a la red de telefonía fija. Si los reguladores reconocieran ese desarrollo, todo el ejercicio de la desagregación de la red de telefonía fija podría volverse irrelevante.

La telefonía local móvil ya proporciona un sustituto al acceso a la red de telefonía fija. Por lo tanto, es muy pertinente para un simposio sobre interconexión, como este, considerar las políticas de la FCC que limitan artificialmente la estructura del mercado para los servicios de telecomunicaciones móviles. La decisión de 1999 de la Corte Suprema, en el caso AT&T Corp. v. Iowa Utilities Board, revocó las reglas de desagregación de la FCC para los operadores incumbentes de servicio local en la medida en que la agencia no estableció un estándar razonable para determinar si es necesario desagregar un elemento en particular y si la imposibilidad de desagregar ese elemento afectaría la capacidad del entrante para competir en la prestación de servicios de telecomunicaciones locales. En este artículo, proponemos un marco general para la evaluar la competencia en las telecomunicaciones móviles. Aunque nuestro análisis tiene ramificaciones inmediatas para las políticas de telecomunicaciones móviles — tales como topes de espectro y fusiones de operadores móviles –, el mismo análisis puede iluminar la cuestión de si, o por cuánto tiempo, es necesario exigir la desagregación hasta mismo del bucle de cobre, que constituye el elemento de la red de telefonía fija que es considerado lo menos susceptible a la duplicación por los competidores. Si la red inalámbrica es de hecho un sustituto de acceso a los bucles de cobre de la telefonía fija y si la red inalámbrica permite, así, la oferta competitiva de servicios empaquetados que son sustitutos satisfactorios, en la mente de los consumidores, al típico paquete de servicios que los consumidores tienen hasta ahora demandado en conjunto con el acceso a la telefonía fija estándar, entonces, el Congreso, la FCC, la comisión estatal de servicios públicos y los tribunales deben preguntar:¿ Vale la pena imponer el gran experimento de la desagregación obligatoria de las redes de telecomunicaciones?

Esa pregunta consecuente surge del análisis que empleamos para estudiar un tema aparentemente más acotado de la política de telecomunicaciones inalámbricas. A través de la regulación, la FCC ha limitado a 45MHz la cantidad de espectro relativa a los servicios comerciales de radiocomunicaciones móviles (CMRS, por sus siglas en inglés) que puede ser objeto de licencia a una única entidad dentro de un área geográfica determinada. Como la Comisión afirmó, en su aviso de 1998 de reglamentación propuesta (NPRM, por sus siglas en inglés) con respecto a la posible relajación del tope de espectro, una única entidad puede adquirir intereses atribuibles en las licencias de servicio de comunicaciones personales de banda ancha (PCS, por sus siglas en inglés), celular y servicios de Radio Móvil Especializado (SMR, por sus siglas en inglés), que acumulativamente no exceden los 45 MHz de espectro en la misma área geográfica. Formulamos, en este artículo, una regla de decisión que podría ayudar a la Comisión decidir si debe o no mantener el tope de espectro y, posteriormente, en la evaluación de la competencia en las telecomunicaciones inalámbricas en general.

Empleamos el análisis de decisión teórica para determinar si los costos esperados de la manutención del tope de espectro de 45 MHz exceden los costos esperados de eliminarlo. Los costos esperados de la eliminación del tope de espectro son insignificantes. La probabilidad de monopolización por una única empresa o de fijación colusoria de precios por un grupo de planes de precios a nivel nacional y porque la capacidad es una función tanto del espectro como del equipo. En contraste, los costos esperados de la manutención del tope de espectro son sustanciales conforme los servicios inalámbricos evolucionan de voz móvil a voz fija y aplicaciones de datos. La probabilidad de que una única operadora use más de 45MHz no es trivial, ya que el crecimiento de la demanda debido al deseo de los consumidores por ofertas de servicios empaquetados y la invasión de los operadores de telefonía móvil en los mercados de comunicaciones fijas gravarán conjunta y severamente las redes existentes. En resumen, un análisis de costo-beneficio demuestra que el tope de espectro debería ser abolido, porque los costos esperados de la manutención del tope del espectro exceden, enormemente, los costos esperados de eliminarlo.

La aplicación del análisis de decisión teórica a la cuestión de la política del tope de espectro puede fácilmente generalizarse para lidiar con una amplia gama de temas de política de competencia en la industria inalámbrica. Reiteramos la regla de decisión en términos que se pueden aplicar a numerosas cuestiones de políticas inalámbricas. Por ejemplo, los reguladores pueden tener que decidir si las empresas recién fusionadas deben ser forzadas a vender propiedades inalámbricas en territorios donde sus propiedades se superponen. La cuestión de la desinversión es tratada de manera similar al análisis del tope de espectro. No en vano, muchos de los mismos factores que influyen el análisis del tope de espectro reaparecen en el análisis de la fusión.

En la parte I de este artículo, explicamos nuestra regla de teoría de la decisión teórica para determinar si se debe mantener el tope de espectro. En la parte II, estimamos los costos esperados de eliminar el tope y describimos la magnitud de esos costos en términos cualitativos. En la parte III, presentamos el mismo análisis con respecto a los costos esperados de la manutención del tope. En la parte IV, comparamos los costos esperados de mantener y eliminar el tope de espectro. En la parte V, hemos demostrado la aplicación general de nuestro abordaje de la decisión teórica a la política de competencia en la industria de las comunicaciones inalámbricas. Concluimos señalando cómo la creciente sustituibilidad entre los servicios inalámbricos y alámbricos está borrando las definiciones de mercado relevante en la industria de telecomunicaciones — un desarrollo que tiene implicaciones directas en si se debe exigir, y en qué medida, la desagregación de la red de telefonía fija del incumbente.

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