“Uberregulation” sin Economía: La Decisión de la Organización Mundial del Comercio en el Arbitraje de Estados Unidos y México sobre los Servicios de Telecomunicaciones

Resumen

En abril de 2004, la Organización Mundial del Comercio (OMC) asumió un nuevo papel como un regulador global altamente especializado de las políticas nacionales de telecomunicaciones. En respuesta a una queja presentada por los Estados Unidos, un panel de arbitraje de la OMC consideró que México había violado sus compromisos, bajo el Anexo sobre Telecomunicaciones del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS), por no asegurar, entre otras cosas, que Telmex, el proveedor más grande de México de servicios de telecomunicaciones básicas, proporciona interconexión a los operadores de telecomunicaciones estadounidense a tarifas internacionales acordadas, que eran basadas en el costo. El panel de la OMC consideró que el costo incremental promedio de largo plazo (LRAIC, por sus siglas en inglés) es el estándar adecuado del costo para establecer las tarifas acordadas. Así, México fue obligado a cambiar sus regulaciones de telecomunicaciones nacionales o enfrentar sanciones comerciales.

La decisión es el primer arbitraje de la OMC que trata exclusivamente del comercio de servicios bajo el AGCS. Este artículo muestra que la queja de los Estados Unidos contra México y la decisión de la OMC no comprendieron o ignoraron los principios y los hechos económicos críticos. Ambas mezclaron las tarifas internacionales acordadas con los precios de interconexión doméstica y fracasaron en reconocer los factores que justificarían a México permitir que Telmex cobre una tarifa acordada superior al LRAIC. Por otra parte, el gobierno de los Estados Unidos no logró entender que los operadores de larga distancia estadounidenses no pasaban las reducciones relativas a la tarifa internacional acordada por México a sus clientes en los Estados Unidos. Finalmente, el gobierno de los Estados Unidos y la OMC definieron incorrectamente el mercado relevante y evaluaron incorrectamente el poder de mercado.

La cuestión económica relevante debería haber sido si Telmex tenía poder de mercado en servicios de telecomunicaciones internacionales punto a punto entre los Estados Unidos y el México. La decisión de la OMC revela un bajo nivel de sofisticación económica alarmante en su análisis de las cuestiones económicas inevitables. Dado el alto nivel de la sofisticación económica que ahora es el estándar en el derecho de la competencia y la regulación de sectores específicos alrededor del mundo, la OMC ha tenido un mal comienzo en su aplicación del proceso de arbitraje del AGCS.

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