¿Qué Está Mal en las Telecomunicaciones Americana?

Resumen

Después de casi seis años de desregulación en los Estados Unidos, en torno a la ley de telecomunicaciones de 1996 (Telecommunications Act of 1996), es poco lo que las autoridades reguladoras responsables por tal desregulación pueden señalar en términos de beneficios en forma de reducción de los precios o innovación de los servicios. Es crucial que otros países reconozcan los errores americanos en las telecomunicaciones y que se esfuercen en no repetirlos. La regulación de las telecomunicaciones en los Estados Unidos ha sido incorporada en un contrato regulatorio entre el operador privado y la autoridad reguladora, que, en la primera instancia, es una comisión de servicios públicos estatales (PUC, por sus siglas en inglés) y, en la segunda instancia, es la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés). En este artículo, MacAvoy y Sidak examinan cómo los reguladores americanos han dado forma al contrato regulatorio de una manera que sacrifica las economías de escala y alcance mediante el diseño del contrato regulatorio para capturar las externalidades de red y usar las rentabilidades supracompetitivas relativas a la provisión de servicios exclusivos para financiar varios objetivos políticamente favorecidos. Ellos advierten los incentivos perversos que pueden surgir de la desagregación obligatoria de la red a precios regulados y recomiendan que tal desagregación sea limitada a las infraestructuras esenciales (“essential facilities”).

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