Los Desbordamientos de la Innovación y la Falacia de la “Carretera Sucia”: la Quiebra Intelectual Relativa a la Prohibición de las Transacciones Opcionales para la Entrega Mejorada por Internet

Resumen

En octubre de 2009, la Comisión Federal de Comunicaciones propuso normas de “neutralidad de la red”, incluyendo una nueva regla que tendría el efecto de prohibir transacciones opcionales entre los proveedores de servicios de Internet banda ancha (ISPs, por sus siglas en inglés) y los proveedores de contenido para la entrega mejorada de paquetes en Internet. La regla de “no discriminación” propuesta tendría el efecto irónico de discriminar activamente a cualquier tipo de contenido o aplicación que se distinga por requerir una mayor seguridad de transmisión de alta calidad a través del Internet (conocida como calidad de servicio, o QoS, por sus siglas en inglés) que la entrega de mejor esfuerzo indiferenciado puede ofrecer. Este resultado no sólo reduciría la eficiencia estática por fomentar mayores precios al consumidor, sino que también reduciría la eficiencia dinámica por retardar la innovación.

La regla propuesta manifiesta una relación inversa entre los fines y los medios, porque frustraría activamente el propósito declarado de la Comisión de promoción de la innovación tanto dentro como a los extremos de la red. Estas consideraciones económicas ponen la valla muy alta para quienes afirman que la nueva regulación es necesaria para prevenir daños teóricos, que no se han materializado en más de una década de experiencia del mundo real.

Por ahora, los argumentos económicos a favor de la regulación de la neutralidad de la red han girado alrededor de tres teorías principales. La primera es la teoría que, si fuera permitido cobrar de los proveedores de contenido o aplicaciones por la entrega opcional de calidad superior, los operadores de red ignorarían las externalidades positivas y establecerían mayores cobranzas que en niveles socialmente óptimos. La segunda es la teoría que las operadoras de red integradas verticalmente excluirán los proveedores independientes de contenido de Internet y aplicaciones. Una tercera y menos claramente articulada teoría es que el ISP de banda ancha degradará la calidad de la entrega de mejor esfuerzo de paquetes de Internet – reduciendo la calidad de la entrega de mejor esfuerzo a la de una “carretera sucia” – como una forma de forzar a los proveedores de contenido o aplicaciones a comprar QoS superior.

Mostramos que ninguna de estas tres teorías de daño es plausible. Por supuesto, ninguna justifica la prohibición generalizada propuesta de las transacciones opcionales de QoS entre ISPs y proveedores de contenidos – transacciones que podrían resultar particularmente valiosas para los proveedores de contenido más pequeños, que buscan diferenciar sus ofertas de, y competir con, los rivales de contenido más grandes, que tienen la escala y los recursos para satisfacer sus necesidades de QoS con redes de entrega de contenido de terceros o auto-desplegadas.

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