¿Es la separación estructural de operadores de intercambio local titulares necesaria para la competencia?

Resumen

Aunque colectivamente operadores de intercambio local competitivo (CLECs) han ganado cuota de mercado considerable desde la aprobación de la Ley de Telecomunicaciones de 1996, muchos ingresadores locales de las telecomunicaciones han tropezado o fallado. Algunos argumentan que se eventúa telefonía local competitivo sólo si los operadores de intercambio local titular (telefónicas) coloquen su venta por mayor y al detalle las operaciones en las filiales estructuralmente separadas. Por el medio de 2001, varios Estados comenzaron procedimientos obligatorios separación estructural, e influyentes miembros del Congreso introdujo legislación ordena separación estructural.

En este artículo, analizamos y rechazamos como poco persuasivas, los supuestos beneficios de la separación estructural obligatoria. Tal intervención regulatoria no es necesaria para impedir la discriminación contra los minoristas no afiliados de servicios de telecomunicaciones. Tampoco bajaria descuentos o aumentar la cuota de mercado de los CLECs la separación estructural obligatoria. Las hipótesis plausibles para los problemas de los CLECs no requieren la asunción de conductas anticompetitivas por las telefónicas.

Aparte de no producir ningún beneficio discernible para los consumidores, separación estructural obligatoria implicaría un costo social considerable en términos de coordinación perdonada de inversión y la producción y perdonadas las economías de escala. Además, obligatoria separación estructural podría perjudicar el bienestar de los consumidores y reducir los recursos para la inversión, facilitando una estrategia anticompetitiva por rivales más grandes de las telefónicas para elevar los costos de la cablería de prestación de servicios de telecomunicaciones locales. Encargados de formular políticas deberían rechazar propuestas para obligatoria separación estructural de las telefónicas.

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