El Fracaso de las Buenas Intenciones: El Fraude de WorldCom y el Colapso de las Telecomunicaciones Estadounidenses después de la Desregulación

Resumen

Este artículo fue revisado sustancialmente en marzo de 2003 para analizar el fraude y la bancarrota de WorldCom y la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), de 20 de febrero de 2003, en su revisión trienal sobre la desagregación obligatoria. Hasta la fecha, las autoridades y los académicos han fallado en reconocer cómo esos temas se interrelacionan.

Los Estados Unidos ha pasado siete años intentando desregular las telecomunicaciones. No estamos más en esa transición. Es hora de hacer un balance. En este ensayo, me dirijo a tres temas. El primero, abordado en la parte I, es el costo administrativo de la desregulación, que ha crecido sustancialmente bajo la Ley de Telecomunicaciones de 1996.

La parte II aborda las consecuencias del uso por la FCC de un estándar de bienestar del competidor, en la formulación de sus políticas para la competencia local, en lugar de un estándar de bienestar del consumidor. Evalúo los rasgos de la decisión de la FCC divulgados en su Revisión Trienal. Comunicados de prensa y declaraciones relativos a esa decisión sugieren que la FCC puede haber finalmente adoptado un enfoque de bienestar del consumidor a la desagregación obligatoria a precios TELRIC. El proceso administrativo accidental alrededor de la decisión de la FCC, sin embargo, aumenta la probabilidad de la revocación en apelación.

Comenzando en la parte III, analizo con mayor profundidad el fraude y la bancarrota de WorldCom. Ofrezco una evaluación anticipada del daño a la industria de telecomunicaciones debido al fraude y la bancarrota de WorldCom. Explico cómo la mala conducta de WorldCom causó daños colaterales a otras empresas de telecomunicaciones, gobierno, trabajadores y mercado de capitales. Informes falsos de tráfico de Internet y fraudes contables de WorldCom fomentaron la sobreinversión en capacidad de larga distancia y capacidad de red troncal de Internet. Como los datos de tráfico de Internet son privados y WorldCom dominaba los servicios de la red troncal de Internet, y como WorldCom estaba sujeta a la supervisión regulatoria, era razonable para los operadores rivales creer en la falsa representación de WorldCom sobre el crecimiento del tráfico de Internet. El análisis de caso sugiere que el daño de la reafirmación de WorldCom de ganancias a operadores rivales y fabricantes de equipamiento de telecomunicaciones fue de $7,8 billones. Declaraciones falsas o fraudulentas de WorldCom también proporcionaran a los gobiernos estatales y federales información incorrecta que era esencial para la formulación de la política de las telecomunicaciones. Gobiernos estatales y federales, tribunales y comisiones regulatorias estarían así justificados en la aplicación del escepticismo extremo a futuras representaciones realizadas por WorldCom.

Parte IV explica como el fraude y la bancarrota de WorldCom pueden haber pretendido hacer daño a la competencia y, en el futuro, pueden hacerlo, induciendo la salida (o pérdida de participación de mercado) de sus rivales. WorldCom engañó repetidamente a los inversores, competidores y reguladores con declaraciones falsas sobre sus proyecciones de tráfico de Internet y su desempeño financiero. Las declaraciones fraudulentas o falsas de WorldCom deben haber, por lo menos, aumentado los costos de rivales, induciendo inversión ineficiente en capacidad o gastos ineficientes para la captación de clientes, y reducido artificialmente los costos de capital de WorldCom, facilitando, así, su larga sucesión de adquisiciones.

Durante el período anterior a la quiebra, la estrategia de negocios de WorldCom puede haber sido diseñada para dañar a los proveedores rivales de red troncal de Internet o servicios de larga distancia. Como los costos reales de WorldCom eran desconocidos, sus precios relativos a los servicios de red troncal de Internet no tenían ninguna relación con el costo. La recuperación de pérdidas era innecesaria como una condición para la depredación plausible por parte de WorldCom, porque su gestión tenía otras maneras de beneficiarse personalmente. Las acciones coordinadas de los administradores, banqueros de inversión y auditores de WorldCom pueden haber dañado a la competencia en la industria de telecomunicaciones.

Parte V argumenta que la FCC tiene una única obligación – distinta del encargo del tribunal de bancarrota o la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos – de investigar el efecto de la mala conducta de WorldCom en la industria de telecomunicaciones. Para WorldCom, el capítulo 11 de la bancarrota puede ser un medio para distorsionar la competencia en larga distancia y los mercados de red troncal de Internet. Como el capítulo 11 de la bancarrota no está diseñado para erradicar modelos empresariales anticompetitivos o establecer políticas para la infraestructura de telecomunicaciones, la FCC tiene únicamente poder para defender el proceso competitivo. Después de la restructuración bajo el capítulo 11, la liberación de WorldCom de pasivos permitiría a la empresa vender por debajo del precio normal de los rivales que son tan o más eficientes que WorldCom. La eficiencia económica sufriría porque los consumidores pagarían menos que el verdadero costo social necesario para ofertar los servicios ofrecidos por WorldCom. Además, la ventaja competitiva conferida a WorldCom por el tribunal estadounidence de bancarrota al anular la deuda de WorldCom (en todo o en parte) podría constituir ayuda estatal en violación al artículo 87 del Tratado Comunitario Europeo.

En la parte VI, sostengo que la salida de WorldCom del mercado no acarrearía costos sociales significativos. El valor de WorldCom como una preocupación constante es dudoso y otras operadoras podrían fácilmente absorber los clientes de Internet y larga distancia de WorldCom. La FCC debería investigar las ramificaciones del fraude de WorldCom relativos a la política de telecomunicaciones. El resultado de esa investigación puede incluir la comprobación de que WorldCom no está calificada para mantener sus licencias y autorizaciones otorgadas por la FCC. Esa conclusión jurídica impulsaría, rápidamente y apropiadamente, WorldCom hacia la liquidación.

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